Método de impulso de chorro

Método comprobado para la oficina y la industria

Tecnologías del método de impulso de chorro

El método de impulso de chorro (Impulse-Jet) es un método de inyección de tinta que se divide en dos tecnologías: piezoeléctrica y de chorro de burbujas. Estas tecnologías presentan enormes diferencias por lo que se refiere a su aplicación.

De la oficina a la industria

Los cabezales de chorro por impulsos fueron desarrollados originalmente para el mercado de las impresoras de oficina. Actualmente se ha generalizado su uso y consiguen unos resultados excelentes. Aunque el concepto de este método de impresión parece ser relativamente simple, debemos mencionar que las patentes originales se remontan a los años setenta del siglo XX.

El método de impresión fue desarrollado para la impresión sobre papel limpio en entornos de oficina con un espacio uniforme entre el cabezal y el papel. Ahora también se usa en entornos industriales donde las condiciones operativas son más difíciles de controlar.

Método piezoeléctrico

El método piezoeléctrico fue el primer método de impresión de chorro por impulsos que se desarrolló. La tinta se introduce en el inyector a una presión tan baja, o incluso a presión negativa, que es retenida en el inyector sólo por las fuerzas de la tensión superficial. Si se necesita una gota, se aplica tensión al cristal piezoeléctrico. Esto hace que el cristal se expanda, reduciendo el volumen de la cavidad y expulsando una gota del inyector.

Cuando la gota cae sobre el material, el cristal piezoeléctrico recupera su formato original. Las fuerzas de la tensión superficial atraen más tinta procedente de la alimentación de tinta para volver a llenar el inyector.

Resolución determinada por la configuración de los inyectores

Si se agrupa un gran número de inyectores se puede conseguir el ancho y la resolución de impresión necesarios, normalmente de 8 ó 16 puntos por mm. La distancia entre los inyectores determina la resolución de impresión.

Tintas basadas en aceite o cera

Como la tinta no se agita continuamente en el sistema, debe permanecer líquida en el inyector, pero debe secarse sobre la superficie de impresión. Esto normalmente se consigue con tintas basadas en aceite o cera, que no se secan, sino que son absorbidas por la superficie de impresión.

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